Lxs valientes miran al centro (y 4 libros cortos)

Como quien, dentro del coche, cuando está aprendiendo a conducir, se asoma a la intersección y tiene que sumar toda su valentía en la presión de la planta del pie para llevarla al acelerador, me encuentro viéndote a ti que ya estás en la rutina, en el engranaje diario y tengo ganas de estar como tú, ya adaptadx, en una velocidad constante y, en definitiva, en marcha.

Deseo estar en marcha con la sensación de descanso y objetividad que dejan los días fuera de la espiral de la vida, y ojalá durara más de unos pocos días.

¿No te parece que hay ciertos sustantivos que son femeninos, pero deberían ser masculinos o viceversa? “La” espiral se me hace uno de ellos, definiéndose “ella” como la línea curva generada por un punto que se va alejando progresivamente de su centro a la vez que gira alrededor de él.

Siendo la palabra clave ‘alejando’, ¡qué miedo da acelerar! Que se vuelva todo borroso y ahora que estoy tan abrazada a mi centro, lo perderé de vista de nuevo. Pero qué gratificante el lograr, marcar las casillas realizadas, ver hacia atrás y poder cuantificar, observar lo construido.

Agárrate fuerte
ilustración @mihermanaesunosopanda

Este es el baile, el que marea, el que tenemos que saber parar y la única manera que encuentro para ralentizar el momento, es ir de a poco. Voy a coger el paso, pero no sin antes escuchar el ritmo, “contar el compás” como si fuera un vals, con tu permiso voy a poner una mano en tu hombro y la otra sujetando tu mano, ¿me llevas tú o te llevo yo? no importa, lo relevante es que no vamos a dejar de escuchar la música, la que venga del centro, de dentro.

Me doy cuenta de que, quizá estas líneas son más propias del mes de septiembre, que es cuando en la teoría, la mayoría está en una transición. ¿Pero es que acaso, no lo estamos todo el tiempo?

Opino que si estuviéramos más orgullosxs de comenzar múltiples veces y de las posibilidades que nos esperan en el título de principiante, más que el valor otorgado a la posición de expertxs, perderíamos menos el impulso. Mientras que, para mayor sosiego y como me han tenido que repetir millones de veces, todos los eventos son neutros: son buenos, malos o quién sabe. Y eso sí que no tiene fin, toma espiral.

Hoy vengo en extremo purista, limitándome a nombrar libros, y en exclusiva los que son breves, para ese comienzo parsimonioso del que te hablo. Si es cierto que, en cualquier instante estamos comenzando o finalizando, aunque yo sea mal ejemplo de ello, créeme por favor cuando te digo que este es tan buen momento como cualquier otro. Tanto para sentirte principiante en tus propios hábitos como para serlo en algo nuevo, sin sonrojo.

1

“En realidad, ahora escribo para que me preguntes en qué página nos quedamos y yo pueda responderte que misteriosamente, después de tantas vueltas, hemos regresado al principio.”

Piscinas vacías – Laura Ferrero

“Piscinas vacías” es un libro que se siente muy íntimo, se compone de relatos y para serte honesta, no suelo recomendar libros de relatos porque muy pocos llegan a transmitirme lo suficiente o digamos que, con alguna frecuencia, el espacio en blanco entre uno y otro, me sirve de excusa para hacer una pausa definitiva. No ha sido el caso con Laura Ferrero. Y aunque, en su mayoría, las historias eran sobre relaciones interpersonales de distinta índole, sí intuí un hilo conductor.

2


“i want to apologize to all women
I have called pretty.
 before i’ve called them intelligent or brave.
i am sorry i made it sound as though
something as simple as what you’re born with
is the most you have to be proud of.”

“quiero disculparme con todas las mujeres

a las que he llamado ‘bonita’.

antes de llamarlas ‘inteligente’ o ‘valiente’.

siento haberlo hecho sonar

como si algo tan simple como con lo que naciste

es de lo que más tengas que sentirte orgullosa”

Seguro ya conoces a la poeta Rupi Kaur, y si eres de lxs que huye ante lo popular, lo entiendo. En cambio, si aun no has satisfecho tu curiosidad hacia esta autora, a diferencia de Piscinas Vacías, decirte que tanto “Milk and Flowers” como “The sun and her flowers” son en apariencia sobre un despecho, o la relación con ese otro, a veces con encono, pero se desvela más sobre el vínculo con nosotrxs mismxs y en mi opinión, lo hace con real vulnerabilidad y delicadeza. Tengo tantas páginas marcadas que más me valía memorizarlo.

3

Ahora, hablar de delicadeza, de fragilidad me trae a “La muerte de la mariposa”, la biografía de Zelda y F. Scott Fitzgerald:

“Eran la misma persona con dos corazones y dos cabezas; y esos corazones y esas cabezas se volvían apasionadamente el uno hacia el otro, el uno contra el otro, hasta arder en una única hoguera.”

La muerte de la mariposa – Pietro Citati

Es escrita por Pietro Citati y resulta injusto compararla con otras biografías, porque creo que no abundan las de pareja, por lo que, hablando de bailes de dos y compases, me ha parecido oportuno mencionarla. No sin antes advertirte que me ha dejado bien manchada de tristeza.

4

Pero en la cima de los libros breves, pocos me han gustado tanto como “Psychopomps” de Alex DiFrancesco, que escribe así en la página 22:

“I wonder whether I would have made all these major, vital changes toward becoming a truer version of myself if I hadn’t taken the space from everyone -if I hadn’t had a momentary look at what my life might be if I were the only one choosing”

Me pregunto si hubiese hecho todos estos cambios vitales importantes hacia convertirme en una versión más verdadera de de mi mismx si no hubiese tomado distancia de todos -si no hubiese echado un vistazo a lo que sería mi vida, si fuera yo el/la únicx a elegir.

Atreverse a ver el eje, ese punto equidistante del todo que somos, como si se tratase de nuestra propia vida, es de osados y es lo que, en mi interpretación, esta novela invita a hacer y en consecuencia, lo que deseo que hicieras tú.

No sé cómo lo ha conseguido, pero Alex DiFrancesco congrega una historia de individuo en evolución, corazón sangrante sin cursileria, amigos, familia que sale y entra, que juzga, conformando entonces una sociedad corrosiva, y ocurriendo todo en tan poco espacio y con tal urgencia que, con la misma, he venido yo a comunicarla.

Para recordarte de empezar por lo breve, ir de a poco, apuntar al meollo, a lo más ‘verdad’ que encuentres.

PROSA OJEROSA

PD: ¿Qué te llevas hoy contigo?

Cumplir años y la dirección del viento

A veces, me veo retratada en caras ajenas a la mía. Como la de esta chica:

Me imagino que ella, como yo, tiene muchas ganas de llegar y que, sin importar si ha estado ya aquí pocas o muchas veces, sigue asombrándose ante la grandiosidad del lugar.

Estamos llegando a Manhattan, en un autobús desde Filadelfia y en mi imaginación peliculera, ella ha tenido que trabajar 3 trabajos diferentes durante el mes pasado para poder permitirse el viaje.

Detrás, al teléfono, tengo a quien por su conversación parece ser una guionista de teatro. Habla sobre un tercero que no tiene claro qué necesita su personaje. ¿Por qué está haciendo todo esto? ¿Qué lo motiva?

Mientras me hago esa pregunta a mí misma, abro el campo de visión para ser consciente de que estoy ante el asiento 3 y 4, la edad que estoy cumpliendo hoy.

Hace 34 años desde 1985 y tal vez no sepa todos los por qués de este personaje que llamo “yo”.

En la misma semana, me topo con esta publicación de Adam J. Kurtz y pienso, esto es, exactamente.

Este es el plan, continuar.

Y ya que estamos, te voy a confesar algo. Hay una frase que he escuchado decenas de veces y ninguna ha fallado en causarme ansiedad. Dice: “No hay viento favorable para quién no sabe a dónde va”.

Porque quiere decir que en todo momento el viento tiene el tiempo contado para volverse tormentoso por mi falta de dirección, y cada instante despierta lo paso ya frente al timón, pero quiero confiar más en el hacer de todos los días que en una última estrategia de vida.

Me da por fiarme de mis propios tiempos aunque luego sienta que pude haberlo hecho antes, prefiero eso a no haberlo hecho nunca.

Parece que, ya hay mucha gente segura del plan a ejecutar y yo, nunca he sentido esa certeza.

O, como en el guion de la película Liberal Arts de Josh Radnor:

Nobody feels like an adult. It’s everybody’s dirty little secret.

Nadie se siente como un adulto. Es el pequeño secreto sucio de todo el mundo.

Prefiero explorar por siempre que decir ‘esto ha sido suficiente’ y no me caracterizo por ser aventurera, así que considera mi afirmación por verdadera, al menos por un par de minutos.

Tanto si hoy tienes los pies en la avenida de “no tengo ningún talento”, la encrucijada de “con esto nunca haré dinero”,como si en esta hora, sentadx, escuchando los claxos de la calle, también oyes murmuradas pistas de direcciones (de actividades, profesiones, proyectos o inversiones) , en apariencia lejanas a tu ubicación actual, te digo: estoy segura que intentar descubrirlo no es parte del viaje, es la travesía entera.

Aprendí con esta conferencia TED que no tengo que saber esa cosa que soy y que dictará el resto.

Si no puedes seguir la conferencia en inglés, te recomiendo conozcas a @coachbethg porque habla y asesora sobre ello. Su contenido es muy interesante y yo no me canso de él.

Me reconcilio con la idea de que ‘a cierta edad’ no tendré todas las coordenadas para dedicarme a navegar plácidamente hacia allí. A cierta edad quizá me descoseré y desaprenderé en preparación para continuar.

¿A ti por qué te da por reflexionar cuando cumples años?

PD: De la única novela para adultos de J. K. Rowling que conozco: «Lo que Fats quería recuperar era un tipo de inocencia, y la ruta que había escogido hacía ella era a través de todas las cosas que se supone eran malas para tí, pero las que, paradójicamente, le parecían a Fats, ser una verdadera fuente de autenticidad, como de cierta pureza. Era curioso cuán frecuente todo estaba al revés, al inverso de lo que te dijeron. Fats estaba empezando a pensar que si volteas en tu cabeza, cada pieza de sabiduría adquirida, obtendrás la verdad. «

He recomendado este libro a otras personas antes y no es infalible, creo que definitivamente no es para todo el mundo. Sin embargo, yo lo disfruté mucho.

La vida como la tienes está muy bien

Mi otra abuela, de la que no te he hablado, la paterna. Era un personaje de la cabeza a los pies, no que yo recuerde sus pies, con suerte la cabeza, porque desafortunadamente murió cuando yo iba a cumplir 6 años.

Me hace pensar que lo peor de ser la hija menor siempre será tener menos tiempo con los abuelos. Que se vayan sin que los eches de menos, sin saber de lo que te has perdido, el amor desproporcionado, casi grosero, descaradamente consentidor y pícaro. Tenerlo al final de sus vidas y compartido entre otros primos, sencillamente no es lo mismo.

Pero mi abuela, ella, compartía todo y de estas historias me alimento. Me dicen que cuando se estaba yendo de viaje, se acercaban los niños del barrio a halarle la falda y decir ‘Mamama, yo también quiero ir’ a lo que ella respondía ‘Bueno, mi amor’.

A continuación, sacaba todo fuera de los bolsos y no aceptaba equipaje de nadie, las pertenencias de todos los viajantes iban dobladas mezcladas entre sí, por capas, en el maletero, ya no había espacio ni tiempo para la individualidad, porque así de simple, ahora había uno más. Todos apretujados en la parte de atrás, en un escenario donde inexistente o irrelevante era el cinturón de seguridad.

Esto me hace reflexionar, sobre cómo lo sobre-complicamos todo. Sé que hoy en día, a mucha gente joven le es difícil inclusive coger al teléfono por temor a responder “en el momento”, no tener el tiempo para pensarse lo que dirían como lo harían si fuera un mensaje. ¿Dónde vamos a parar? Siguiente estación, isla de la no improvisación, el fin de tocar el timbre y decir “baja que nos tomamos algo”, ya no más “¿qué haces? Te paso buscando para que me acompañes a…”.

No nos llamamos, nos escribimos y todxs estamos más cómodxs con ese hecho. ¿Lo estamos? ¿O es que, en realidad nos llenamos la boca diciendo que estamos más conectadxs que nunca cuando no es así?

Me quedé encerrada en el ascensor y de veinte familias del edificio, sólo salió una señora.

Queremos compartir con más personas, pero en menos profundidad, queremos que sepan dónde estamos, qué comemos, a dónde viajamos ¿pero y lo que sentimos? Más alcance, pero menos repercusión, más importancia, pero menos significado.

No aporto respuestas, no tengo frases que empiecen con “He aprendido que…” y el “Antes hubiese…” antepuesto al “en cambio ahora ya…”, no encuentro fórmulas, pero me agarro a pequeños gestos de quien ni llegué a conocer como hubiese querido para decir ¿qué tal si…?.

“We have to hope, Daniel was saying, that the people who love us and who know us a little bit will in the end have seen us truly. In the end, not much else matters.”

Tenemos que esperar, decía Daniel, que las personas que nos aman y que nos conocen un poco, al final nos hayan visto de verdad. Al final, no mucho más importa.
~ Ali Smith,» Autumn«

De esta novela tengo que decir, que no la entendí del todo. No sé si es que mi nivel de inglés no es lo que era, pero pienso que no por ello encierra menos belleza.

Y la verdad sea dicha, estoy infringiendo las normas de un buen “copy”. Un blog debe traer información útil, herramientas, tips, recursos, pero hoy no es así:

«Algunas personas tienen más certeza sobre todo, de lo que yo tengo sobre algo»

Robert Rubin

Tu vida tal como la tienes está muy bien, no necesita ser compartida con nadie más que con los que desees, pero si lo haces, procura que te vean. Que conozcan tus preocupaciones, tus planes para el futuro y que, si se diera el escenario, quieras llevártelxs en un viaje de improviso.

Cuéntame, ¿alguna sobre-complicación de la que te gustaría deshacerte? ¿qué intentas que la gente a tu alrededor no vea? y… ¿usarías el maletero del coche como equipaje común de toda tu familia? ¿o sólo a Rosario se le ocurriría?

Prosa Ojerosa

PD:


Had to have high, high hopes for a living
Didn’t know how but I always had a feeling
I was gonna be that one in a million
Always had high, high hopes

Panic! at the Disco

Tenía que tener grandes esperanzas, grandes esperanzas como profesión

No sabía cómo, pero siempre tuve una sensación

Iba a ser ese ‘uno en un millón’

Siempre tuve grandes, grandes esperanzas.

(Una canción que no supero)

PD2: La publicación anterior es de mis favoritas y según me dicen los números, ha sido de las que menos personas han leído, lo cual creo que es una pena. Te la dejo aquí, por si hoy cuentas con más tiempo.

Los 3 actos de un ‘flashmob’ que salvó el planeta

PRIMER ACTO: Eres visionarix

Tengo que admitir que la semana pasada he buscado escapar, para eso, he estado visualizando «un mundo ideal».

Tan sólo imagina. Un mundo donde el estado de madurez perfecta de los aguacates no es de horas, sino de semanas.

Es el mismo mundo donde, no quedamos a las horas en punto, sino que nos citamos para vernos a las 10:03 y así, estoy convencida, apreciaríamos más nuestros propios minutos y los ajenos.

También, en los autobuses de este mundo hipotético, en el momento en que lxs chicxs jóvenes ofrecen su silla a las personas mayores, todo se detiene y comienza un flash mob de gran calibre. Palmas, canción, baile, movimientos en secuencia, todo alrededor de la persona amable y civilizada.

Además, no existe aquel concepto de que las rayas te hacen más ancha, porque ser ancha no es un problema per sé. Así como tampoco lo es la pierna poco estilizada para “obligarte” a llevar tacón en el mundo empresarial. Con lo cual, estás yendo a trabajar en una camiseta de rayas blancas y negras, con zapatos cómodos a la par que “profesionales” y un perfume que yo compraría sin duda, por ser uno de mis olores favoritos en el mundo: fragancia de pan recién horneado.

A mi parecer, la proporción de trabajo versus placer está un poco desbalanceada en el mundo actual, por lo que, en el ficticio, las 8 horas diarias son algo del pasado. Y lo de lunes a viernes, también se está revisando. ¿Alguna propuesta?

Como leí en esta publicación de Cristina Bou Ponce:

“…Vuelvo en un rato, cuando haya hecho otras ocho horas en otro sitio haciendo cualquier otra cosa.

Vuelvo en un rato, cuando no haya tenido que ser cabal y adulta, cuando haya gritado y bailado de nuevo en la noche, y desconocido el amanecer…”

SEGUNDO ACTO: Eres suficiente

A fin de cuentas, es <cambiar el mundo>, la frase que ha hecho bien y mal a partes iguales. Agobiante tarea nada más empezar, y me remito a lo que nos enseñaron en el colegio, un objetivo principal no puede conseguirse sin objetivos específicos.

Pero sigues obviando que el proyecto no es “el mundo”, partiendo del todo. Tenemos que abordarlo quizás mediante su división en diferentes áreas que deseamos cambiar, pero, ¿cuántos somos? ¿con quién contamos para comenzar esta labor?

Oleadas de tristeza y desesperación te visitan cuando ves que siguen ocurriendo incendios, inundaciones, consumo desmesurado de plástico, muerte de ecosistemas, desigualdad, falsos sistemas de creencia de superioridad racial o de género, etc., pero sobre todo indiferencia.

No soy perfecta, me digo, ¿quién soy para creerme activista de algo? No tengo suficiente conocimiento para opinar, yo también contribuyo a la destrucción del planeta, ¿soy indiferente?, o ¿qué es peor? ¿soy sólo una activista de hashtag?.

En el caso de no encontrar punto de partida, me parece que Sara Caballería lo supo decir muy bien en esta publicación, confía en que eres más importante de lo que piensas.

Me hizo recordar a las mujeres que preparan ollas grandes de comida en barrios de extrema pobreza en Latinoamérica para repartir a cambio de nada. ¿Se paran a pensar en si están cambiando el mundo? No lo creo. ¿Lo están cambiando entero? No, pero sí a su escala.

Pienso en el trabajo de Women’s Environmental Network (WEN) quienes educan a mujeres y hombres en las zonas más desfavorecidas de Londres para ayudarles a recuperar el acceso a su propia alimentación y al cultivo de sus propios alimentos, así como también lideran campañas en pro de la menstruación sin plástico.

Supongo que todo esto puede resultarte muy local, y ya ni te digo el hecho de que yo, ya no use bolsas plásticas para llevarme la fruta ni tampoco compre tampones, esto no cambia nada, pero la chica de la caja del Caprabo nunca había visto que compraran frutas en bolsas de tela y ahora sí. .

Y, este señor que trabajaba conduciendo un camión de basura ¿se detuvo a pensar si revolucionaba el mundo? No lo parece, por lo que dice, era consciente de que había muchos niños sin acceso a libros a su alrededor y se puso en acción.

Acción. Qué palabra más corta, ojalá fuera tan rápida de ejecutar como de pronunciar. Lo digo yo, la reina del Netflix y la lectura de sofá.

TERCER Y ÚLTIMO ACTO: Eres sentimiento

Podría escribir una distopía con todos los escenarios negativos, con todos los sucesos que ya no son ciencia ficción y están pasando en tiempo presente, pero creo que construyo más, si apunto la luz hacia lo que podemos hacer como individuos que señalando todos los males que ocasionamos como raza humana.

Si como en este flash mob en Sabadell, cada quien va uniéndose a hacer “lo suyo” para terminar contagiando a otros, también tenemos que aceptar que, dentro de esos otros, esté la iniciadora, que deja la moneda, que estén los más lanzados que imitan los brazos del director, los que participen bailando o pretendiendo saberse las letras, o bien, los que en el climax, sólo hagan vídeos sonriendo complacidos.

No, no soy tan inocente para pensar que el activismo y la acción en sí misma, hagan la misma falta que una presentación improvisada de música clásica en una estación de tren. Pero primero “el sentimiento como catalizador”, como dice Caroline Lucas, diputada del partido Verde de Inglaterra y Gales:

“No sin esperanza. La esperanza es un catalizador poderoso, mucho más, en mi opinión, que el miedo. Y si nuestro fracaso para apreciar el medioambiente y protegerlo de la destrucción me llena de frustración y a veces de desesperación, mi esperanza, como Petra Kelly diría, no es mansa ni débil. Es insistente e intensa…”

«Por qué las mujeres salvarán el planeta» – Varias autoras

O como lo pone Dr. Seuss en su libro “The Lorax”

“Unless someone like YOU cares a whole awful lot,
Nothing is going to get better. It’s not.” 

PROSA OJEROSA

PD1: Visita los enlaces para potenciar la lectura de esta entrada.

PD2: ¿Qué pinta tiene tu mundo ideal? Cuéntamelo abajo.

Lo simple y la extinción del cuaderno de viaje

Hay muchas cosas que, como madre o padre, se quiere inculcar a los hijos. Eso me imagino, puesto que no tengo. Pero como hija sé, que hay otras tantas que nos transmiten sin querer hacerlo. Para mí, ‘eso’, ha sido ‘lo simple’.

Por ejemplo, en uno de los viajes que hicimos en familia, mis padres me llevaron a elegir un cuaderno, -el que más te guste- dijeron. La finalidad era que escribiese cada día lo que habíamos hecho y que pegara en él, las entradas, billetes de tren u hojas de árboles de aquel día en especial.

Sé que probablemente me dieron ‘la charla’. La charla para que valorara este viaje, porque era un esfuerzo importante que hacían para poder ir todos juntos. Sin embargo, no lo recuerdo, lo que sí recuerdo es la portada del cuaderno, colorida, robusta, recuerdo escribir en coches en movimiento sin marearme y recuerdo exigir que todos guardasen sus evidencias físicas, para registrarlas en mi libreta. Eso hizo ese viaje en particular, inmortal.

En una de sus acepciones, la RAE define lo simple como lo sencillo, lo que es sin complicaciones ni dificultades. Para mí, en cambio, se define así:

Es que tu abuela te ofrezca todo lo que tiene en la nevera, aun sabiendo que estás en una fase en que no te gustan las frutas y en plena certeza de que no acertaría si decidiera comprarte hoy un regalo de cumpleaños.

Es la manera que tiene de secar cada taza después de lavarla, como si fuera la vajilla más fina, aunque tenga 30 años de uso.

Es el detalle que tiene tu suegra de ofrecer plancharte el abrigo antes de que salgas por la puerta.

Es el beso que te dan por las noches, sin tu haberlo pedido, solo porque le has inspirado eso al verte dormir.

Es sentirte bien con el número de pertenencias con las que cuentas y dejar de buscar más por un tiempo.

Es comprar solo una cebolla para la comida porque no necesitas más ahora y no todo tiene que estar previsto.

Es el efecto que tienen tus palabras cuando las dices en el momento justo que las necesita.

Es acabarte el yogur raspando el envase con la cuchara hasta que lo único que quede solo sea extraíble con la lengua.

Es no asumir, no adelantarte, no buscar la perfección del cuerpo, por nada, ni por una boda, ni una sesión de fotos, ni por tu cincuenta cumpleaños.

Es la canción por la que te recuerdan tus sobrinos, que bailabas haciendo una coreografía inventada en exclusiva para ellos.

Es que cuando se apaga una vela, aun lo asocies con tarta, refresco y el olor a globo en tus manos.

Es confiar en que, si de un proyecto, haces mil cosas de manera simple, la mil una ya no se sentirá tan complicada.

De hecho, en mi opinión, lo simple es delicado. En un momento lo tienes y al otro, quizás ya se ha esfumado. Un tanto difícil de notar. Algo así como Virginia Woolf describe el pensamiento en “Una habitación propia”:

“El pensamiento -para darle un nombre más noble del que merecía- había hundido su caña en el río. Oscilaba, minuto tras minuto, de aquí para allá, entre los reflejos y las hierbas, subiendo y bajando con el agua, hasta -ya conocéis el pequeño tirón- la súbita conglomeración de una idea en la punta de la caña; y luego el prudente tirar de ella y el tenderla cuidadosamente en la hierba.”

Este enunciado me parece absolutamente bello e ingenioso, así como todo este libro. Comparar el momento sigiloso en el que se te ocurre algo, con la pesca, es exactamente de lo que hablo. De no perdernos en la corriente del río y sentir ‘el tirón’.

Algo que, sin yo esperarlo, me ha llevado a volver a lo sencillo, es el taller de escritura “Tu Mapa Creativo” que ha creado Amalia Flores. Ella me ha enseñado durante este mes de julio, que escribir es prestar(me) atención, me ha dado múltiples recursos para abrir los sentidos y me ha hecho muy feliz en el camino.

Es un taller que hicimos en un grupo de cinco mujeres (lujo), de las que aprendí montones, con las que tuve verdadero sentido de comunidad y pertenencia. Lo dejo caer aquí porque abre de nuevo en septiembre, y lo guardaría como mi mejor secreto bajo la manga, pero es tan bueno, que merece ser compartido.

Ya que hablamos de escribir, y de escribir cuadernos de viaje, en un tiempo en que nuestro único cuaderno de viaje es instagram y nuestras evidencias duran 24 horas, yo quiero hablarte de Tintablanca. Dime que, tras ver su web, no hay un enano con síndrome de Diógenes en tu cabeza ahora mismo, implorándote que empieces a coleccionarlos de manera compulsiva. Porque yo sí.

Ya que me lo preguntas, me interesa mucho el de Nueva York y mi cumpleaños es en octubre. Doble guiño.

Sin más dilación, ¿qué piensas de esta última frase?

“Soy el reflejo de la poesía secreta de mi madre, así como de sus iras ocultas” – Audre Lorde

Prosa Ojerosa

PD: Pincha aquí para leer este poema de Gata Cattana que titulaba la Newsletter de hoy. Vale la pena el click 🙂

El horóscopo de la pausa analógica

El aburrimiento se extingue y nadie echa la cabeza hacia atrás para despedirse. Todos somos conscientes ya a este punto. Escoges “desconectar” conectadx al wi-fi y te encanta el “multi-tasking”.

Los anglicismos abundan y nadie echa de menos como se decía eso en castellano. Te entiendo, yo soy la primera culpable, no es una actividad demasiado juvenil el tratar de preservar la lengua, es más propio de señorxs con bigote que leen el periódico en papel mientras desayunan. ¿Y además a quién no le encanta decir EQUIS-MEN? Es ‘total’.

Así como también decir: es ‘maravilla’. ¿Te has dado cuenta? Decir maravilloso, está pasado de moda. Si no lo sabías, suprímelo por un tiempo, yo te aviso cuando lo podamos volver a sacar.

Recuerdo aburrirme en mi infancia, que los meses de vacaciones se me hicieran largos, que las noches que me quedaba en casa de una amiga sin dormir, me alcanzaran para, como dice mi madre “arreglar el mundo». Y ahora que quiero arreglarlo, no me aburro.

Esto solemos afirmar, todos. Que no nos aburrimos, que el tiempo es escaso. Comentábamos hace nada que, lo más práctico que tienen casi todas las aplicaciones, es que puedes soltarlas y volverlas a retomar en el mismo punto. Con lo que, a diferencia de un libro, donde es fácil perder el hilo de lo que se está leyendo, las aplicaciones ganan y en un entorno de constantes interrupciones, esto es un gran plus.

Pero creo que donde ganan los libros es en que, te acompañan por mucho tiempo. Lo que ellos tienen que decirnos, son experiencias vitales de otros seres humanos que pueden cambiar las nuestras propias.

Me dirás, tengo maneras de saber cuándo he pasado demasiado tiempo evadiendo la realidad, el móvil me lo indica. Yo te digo, seamos menos mecánicxs y te doy en cambio, 12 ideas para ser menos autómatas.

Lo narraré como si fuera el horóscopo o muy ‘los 10 mandamientos’, a ver si así me haces caso:

Géminis: Antes de ir otra vez más a ver todas las historias, te levantarás y pondrás agua a hervir. Te harás un té. Cortarás rodajas de limón, porque yo lo digo, que hay algo en cortar rodajas que es terapia.

Libra: Es una locura lo que voy a decir, pero, ya que estás en el móvil, aprovecharás para ir a la aplicación bancaria. Sacarás un extracto del mes, apuntarás cuánto has gastado en grupos de gastos aquí. Ahora ya sabes en qué necesitas dejar de derrochar, y tienes un proyecto de vida. Agradécemelo luego.

Leo: te masturbarás. Si eres mujer, y necesitas inspiración, te doy una de las miles opciones existentes. Si no encuentras tiempo para éste, yo ya no sé.

Tauro: llamarás a esx únicx amigx que todavía le gusta hablar más por teléfono que intercambiar mensajes por whatsapp. Será una experiencia muy “retro”, otra palabra que se dejó de usar.

Cáncer: comprarás frambuesas y te las comerás como Amelie, una en cada dedo de la mano. Así, multi-sensorial, multi-sensorial.

Virgo: limpiarás tu bolso, tirarás los papeles de chicle viejo y recuperarás todas las barras de crema de cacao que has ido comprando por no haberlo hecho antes.

Piscis: sin importar que no te has duchado, vas a bajar a dar un paseo. No te creas así de importante, solo a ti te atañe que no te has arreglado. Elige un color antes de salir y toma una foto de todo lo que veas de ese color. Es la yincana monocromática y me la acabo de inventar.

Sagitario: irás a la nevera y escogerás lo primero que esté cerca de expirar. Buscarás en Pinterest o en Google una receta con este ingrediente. Harás suficiente para compartir y el amor tocará a tu puerta.

Aries: escribirás 5 cosas que te hayan gustado de tu semana. Si lo repites y lo guardas en notas, al final del año tendrás una tómbola de premios canjeados.

Escorpio: cantarás una canción que te guste, pero no ‘a capella’ y no en la calle, por favor. La contaminación sónica. Te presto la mía, es del año pasado, pero aún me incita a hacer pequeños gestos absurdos en el metro, con labios apretados y ojos cerrados, contenida, cuando en verdad en el minuto 1:13, lo que quiero es estallar en mi propio vídeo clip mezclando pasos de rap y flexiones en cuclillas.

Capricornio: probarás meditar, creo que aparte de Michael Cane, no hay otra voz mejor en el mundo. 10 minutos bastan para enamorarse.

Acuario: agruparás los libros sin leer que tienes en casa, y te propondrás leer los que de verdad siguen interesándote. El resto, puedes llevarlos a tuuulibreria o a ReRead. Si leer más y mejor es lo que buscas, escribí algo sobre eso.

He de decir, que dudé mucho en hacer esta lista, porque se desvía bastante de la temática central de Prosa Ojerosa. Sin embargo, si de algo estamos participando activamente, es en el anestesiar del presente y en vivir, a través de las vidas de terceros (que, dicho sea de paso, escogemos un poco al azar). Tiene sus ventajas, pero a veces sienta bien volver al principio. Dejar estar.

A ese tedio que te llevaba a escribir las escenas de una película con tus amigos, el espacio en blanco en el que improvisabas un televisor con una caja de cartón, o una coreografía para mostrar a tu abuela, que a día de hoy, tus tíos te recuerdan cada navidad.

Aburrirse para valorar el momento, parar por puro placer de detenerse y si eso, fabricar un souvenir de tu propia vida.

PROSA OJEROSA

PD: Dime, ¿qué haces tú en tus descansos? ¿Cómo prolongas el momento?

PD2: Espero que hayas visto claro que lo del zodiaco es en broma.

Si quieres leer más y mejor, sigue estos 6 pasos

Estás en un bloqueo lector porque son las seis semanas al año de Game Of Thrones y existen prioridades que nunca dejan de serlo.

O bien, tienes 15 años sin leer desde que empezaste a amamantar a tu primer hijo. Es así, en mi mundo, ambas razones son igualmente válidas.

También existe la posibilidad de que pienses en leer como una tarea que algún profesor te impuso, en mi caso, estoy bastante segura de que en bachillerato incluyeron en el programa de clase “Canaima” de Rómulo Gallegos pero es un episodio de mi vida que he decidido bloquear para poder volver a sonreír, no negarme al amor y poder acercarme a otros sin miedo a que me lastimen.

Sí, sigo hablando de libros.

Entonces a lo que vamos, si estás leyendo esto es porque has vuelto a creer en la magia o porque buscas escapar de la adicción a Instagram que te quita las últimas dos horas de tu día que pudieras estar dedicando a otra cosa, pero eso es harina de otro costal.

He encontrado que, para renovar la llama de la pasión lectora, lo mejor es:

1) Contextualizar

Si has elegido un libro sobre una época que no es la actual y un país que no es el tuyo, te recomiendo que googlees el nombre de la ciudad o país y el año un poco antes de empezar. Cambia mucho la experiencia de lectura.

2) Preservar

Algunas personas han notado que hago esto y me miran preocupadas por mi salud mental, pero oye, una es maniática lo mejor que puede y sabe.

Busco en todos los libros que leo, frases con las que puedo quedarme para siempre. Las marco con un post-it (no con boli, no soy un monstruo) y al terminar el libro, las paso a un cuaderno.

Entiendo que, tras haber procesado esa frase, pensarás que tengo mucho tiempo libre, pero ése es un juicio de valor con el que puedo vivir.

Hazlo y verás que es como volver a disfrutar de la misma lectura al doble por ciento y te ayudará a estar más presente la primera vez que lees esa historia en particular.

3) Soltar

Te lo digo desde la experiencia de obligarme a terminar todos los libros que empezaba. Quiérete más que eso, déjalo ir y continúa. Y así con todo, si cada vez que estás con él, estás pensando en que tienes que hacer la cita con el dentista. LET-IT-GO, ELSA.

Pero ¿por qué insistes en que estoy hablando de otra cosa que no son libros?

4) Premiar

Esta puede llevarse a cabo de dos formas distintas.

Si te gusta el cine, visita IMDB (Internet Movie DataBase) para enterarte de las películas basadas en libros que se estrenarán pronto. Así puedes leer sabiendo que tendrás recompensa… o no.

Serás una adelantada a las masas y tendrás cara de Emoji triunfante en cualquiera de sus formas.

La otra manera de premiarte, es la mítica de “si leo X cantidad de libros en un mes, me daré permiso para ir a la librería a comprarme el mismo número de libros nuevos”.

Sé que es mentira y te comprarás más, pero eso no fue lo que yo te recomendé.

5) Descubrir

Aprende a conocerte, lo que te gusta y lo que no, pero no dejes de experimentar solo porque “Platero y yo” nunca fueron Platero y tú, sino Platero forever alone.

Una cosa que me ha funcionado cuando entro en un espiral de destrucción, es ponerme el temporizador del móvil por 20 minutos para leer seguido sin mirar el móvil por esos 20 minutos.

Generalmente lo que termina pasando es que apago la alarma y leo durante mucho más tiempo, porque me engancho.

6)Aliviar

Me siento obligada a hablarte sobre esta práctica que es contraria a la de Preservar y que sé que, en algún momento, necesitarás.

Cuando leas un libro pésimo de principio a fin, nunca dejes de ir a Goodreads y echar un ojo a las reseñas de una estrella. Como ésta sobre 100 años de soledad, (en inglés).

Goza y participa. Siéntete entendida por otros seres humanos y quédate con eso, que no ocurre muy a menudo.

Bueno, y la pregunta de rigor ¿Ya hacías algunas de éstas? ¿Tienes otras ideas o prácticas para leer mejor? Dime algo abajo, no me dejes en la oscuridad.

Prosa Ojerosa

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