El limbo millennial y otros planes vacacionales

No merezco que me llamen millennial. Es decir, no me siento merecedora.

Se supone, según algunas definiciones, que estos son lxs que nacieron después de 1983 y si así fuese, yo lo sería, entonces tal vez me equivoco, pero quien se haya “enamorado” en una plaza o recuerde tener que “desocupar” el teléfono de casa para que otro pudiese llamar, creo que está marcadx quizá por demasiados eventos a la antigua para poderse llamar millennial a sí mismo.

Inclusive antes de esto

Sin embargo, la tecnología ha permeado bien en nuestras rutinas, inclusive a quienes, como yo, ya teníamos rutinas establecidas antes de que las redes sociales fueran adictivas.

Aún así, ahora que hasta adultxs mayores de 60 años pasan más tiempo jugando a Candy Crush en Facebook que leyendo el periódico, me digo: ya son pocos lxs afortunadxs que pueden, sin temor a equivocarse, asegurar que viven en el limbo millennial, a la deriva de los acontecimientos del hashtag, absolutamente maestrxs y señorxs de su tiempo libre.

He hablado antes sobre la inexistencia del tiempo muerto que ahora es solo “scrolling” y como hay veces que me quedo sola en una mesa en público, (¡en público!, pero ¿qué?, ala… ¿qué le pasa a esa chica mirando al vacío? -dicen, en mi cabeza) y tengo que hacer un esfuerzo consciente para no buscar la distracción en mi teléfono. Sé que no estoy sola en esto.

Sé también que es algo muy pre-milenial, este experimento de no mirar tu móvil cuando te quedas solx antes de pedir las bebidas. ¿Por qué exponerse a la propia psique de manera tan violenta?

Pero me voy por la tangente; en mi modesta muestra, (de Instagram irónicamente) pregunté cuántxs sentían que quisieran leer más seguido y un 65% de las personas respondió afirmativamente, de las cuales un 70% culpa a las distracciones del móvil y redes sociales de no hacerlo más seguido, mientras que otro 70% de la muestra reconocía sentir algún nivel de preocupación por cómo reparte actualmente su tiempo de ocio.

Todo lo que necesito para convertirme en la mujer que estoy destinada a ser a continuación, está dentro de mis sentimientos acerca del ahora ~Susie Moore

Tal vez haya mucho material y potencial de cambio en esos sentimientos del ahora, como para perdérnoslo del todo. Te lo digo a ti mientras me lo tengo que recordar a mí misma. Bien adentradx en el milenio, este limbo es un lujo y estoy un poco obsesionada con entrar en el mercado inmobiliario de este complejo vacacional. Quiero entrar a vivir.

Unas vacaciones que consistan en el nivel de ruido justo, el que de verdad dejemos pasar y disfrutemos. No aquel que, de manera automática, me tenga atenta a las notificaciones cada 7 minutos o pensando por qué se me han ido otros 20 mirando un vídeo que ni siquiera recuerdo empezar a ver.

Tampoco aquel que invite las historias ajenas a mi cuarto antes de que me quite las lagañas, y lo sé, es muy de señora mayor empezarse a preocupar por estas cosas. Lo interesante es que no sé cuál es el siguiente nivel de “señoritud” que voy a desbloquear.

Lo que sí me preocupa es que cuantifiquemos la valía por números de seguidores y en base a eso, ponderemos si contestar o no un mensaje privado, que nos sintamos menos como «marca personal» porque no producimos tanto ni a la misma velocidad, cuando lo que cabría repensar es que habíamos venido a la fiesta a ser primero personas y solo cuando todo se tornó congreso con sesiones de networking, nos hemos pasado a marcas, pero en principio queríamos solo ser personas.

Sí, “las redes” son fantásticas por la visibilidad exponencial que nunca alcanzarías de lo contrario, también para encontrar grupos afines y personas maravillosas con las cuales relacionarte o colaborar, pero en el mundo actual donde quienes participamos de unas redes sociales hacinadas, nos vemos en la necesidad de gritar alto y más alto, entrar a modo silencio y ausencia me hace sentir que exploro todo un nuevo nicho. ¿Te pasa?

Otra cosa que me preocupa también es que nos definamos por biografías de 70 caracteres, madre de Gerard, capricornio, ciudadanx del mundo:

Pregúntale a una mujer quién es, y te dirá a quién ama, a quién sirve y lo que hace. Soy madre, soy esposa, hermana, amiga, mujer de carrera. (…) Si una mujer se define como esposa, ¿qué pasa cuando su pareja se va?, si una mujer se define como una mujer de carrera, ¿qué pasa cuando la compañía quiebra? Quienes somos se nos arrebata perpetuamente, entonces vivimos con miedo en vez de en paz. (…) Construimos castillos de arena y tratamos de vivir dentro de ellos, temiéndonos que la marea suba. Responder a la pregunta ¿a quién amo? No es suficiente. Para vivir una vida propia, una mujer debe también contestar: ¿Qué amo? ¿Qué me hace cobrar vida? ¿Qué es la belleza para mí y cuándo me tomaré el tiempo para llenarme de ella? ¿Quién es el alma debajo de todos estos roles? Cada mujer debe contestar estas preguntas, antes de que venga la marea. Los castillos de arena son hermosos, pero no podemos vivir en ellos. Debemos recordar, soy la constructora, no el castillo.

~Glennon Doyle, Untamed

No quisiera desvelar nada más acerca de esta lectura puesto que estoy preparando algo en formato vídeo sobre ella.

Pero mientras, ¿qué es la belleza para ti y cuándo te tomarás el tiempo para empaparte de ella? no tengas dudas, necesitamos de ese tiempo que desperdiciamos como si sobrara, necesitamos de él como si fueras persona y no marca, pretendiendo que tus ojos son los únicos testigos por aquello de que, al final, son los únicos testigos que importan.

Prosa Ojerosa

10 comentarios en “El limbo millennial y otros planes vacacionales”

  1. lo tienes, lo tienes…el inicio de un relato y de un ensayo. El relato podría llamarse: «No hables (siempre) con extraños». El ensayo, por su parte, y así en plan arrogante y erudito: «Hacia unan ecología del limbo»

  2. Querida Prosa: no podemos negarle a la tecnología de los “millennials”su valor pero vivir unos días en el limbo de los años de la Lambada ayuda a sentirte viva y persona. Conéctate al mundo que te rodea y apaga las pantallas por un tiempo. Cuando las enciendas todo seguirá ahí
    Muchos besos 😘

  3. Me ha encantado lo de personas vs. marcas. Yo no me considero marca, pero a veces siento que nunca conseguiré ampliar mi público por no subir contenido de forma regular, entre otras cosas. Parece que hay que compartir la vida personal de una para «ganarse» a los seguidores, pero yo solo quiero compartir ciertas cosas.
    La mayoría del tiempo no me siento marca ni persona, sino una mera observadora de las vidas ajenas.

    1. Ay, María, bella.. ¡me identifico mucho con lo que dices!
      Creo que es el dilema en el que nos hemos metido el nuevo ser o no ser, compartir no compartir, ser invisible manteniendo un poco de salud mental o visible a base de perder mucho el equilibrio. No sé, no tengo demasiadas respuestas, solo sé que la vida puede tornarse muy fácilmente en algo que hacemos de manera superautomatizada y que, vale la pena bajar el ritmo para hacernos estas preguntas y recalibrar.
      Muchas gracias, como siempre, por compartir lo que sientes.

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