Las malas mañas

Mala maña #1

¿Sabes qué es raro? Que un libro muy lento me guste mucho. Porque cuando hablo de ‘muy lento’, en este caso, me refiero a un caracol atravesando una cancha olímpica techada de extremo a extremo, o bordar a mano un vestido de cuerpo entero con lentejuelas intercalando una negra y una azul.

Pero todavía más raro es que un libro en el que no subrayé nada, me gustase mucho. Porque generalmente, según me lo indica el hemisferio izquierdo de mi cerebro —¿ese es el de la lógica? — debo quedarme con evidencias físicas que sustenten que ha valido la pena pasar mi tiempo en esa historia. Madness.

Lo de subrayar es un decir porque un 80% de los libros que leo son de la biblioteca, con lo cual, me siento una verdadera capitalista cuando estoy subrayando a gusto un libro de mi propiedad privada. Es una broma, por favor, no quiero herir sensibilidades.

Afinco el bolígrafo, que mejor sea de un color vibrante y no me conformo con hacer una línea al costado del párrafo —no, no— paso por cada palabra, cada línea, hasta llegar al punto. Pero eso es en caso de… en el caso que nos atañe hoy, no tengo citas para demostrar que lo que he leído me ha gustado tanto como digo que me ha gustado. Y el objeto de mi confusión se titula “Milkman”.

Mala maña #2

Decía que “Milkman” es una novela en toda regla que, quizá ya has leído porque fue publicada en 2018 y ganó un par de premios importantes cuyos nombres se me parecen mucho entre sí. Anna Burns escribe sobre una ciudad anónima en medio de lo que se va intuyendo que es “the Troubles” de los años 70, de lo cual yo solo conocía el nombre y si no es por mis búsquedas obsesivas en Google al terminar la novela, no sabría mucho más.

Buscar obsesivamente en Google tras terminar lo que sea, es un nuevo lenguaje de amor, por si no lo sabías.

Mala maña #3

Lo que más me sorprendió de esta novela es que, para empezar, leí la sinopsis completa, cosa que nunca hago o, mejor dicho, “leo en diagonal” y aunque esta vez no fue así, no me reveló lo suficiente, que es ya un puntazo. Entonces, al adentrarme en ella, descubrí que la protagonista es “hermana mediana”, así, sin nombre, y los personajes secundarios son “el medio novio”, “el tercer cuñado”, etc. Tú entiendes la idea, no se nombra a nadie en 350 páginas y, aun así, terminas con Irlandadelnorteconflictos en la punta de los de los dedos a la una de la mañana de un martes, bien cansada.

Es absolutamente genial cómo la autora juega con el no nombrar para ambientar el misterio propio de un tiempo de represión donde ninguna persona puede darse el lujo de confiar en nadie y cualquier paso en falso, puede costarle la vida, sin que esta última sea una frase dramática o en un sentido figurado.

Mala maña #4

Me castigo mentalmente cuando un libro me está pareciendo lento y lo estoy disfrutando, pero me está pareciendo lento y no lo estoy disfrutando por lento.

esta niña ya es mínimo universitaria

Lo hago, me castigo, porque sé que es la maquinaria del más, más, más lo que está detrás.

¿Cuántas veces queremos terminar de leer un libro para que cuente en nuestro listado de leídos del año y cuántas queremos leerlo para disfrutar de leerlo?

Leerlo…

lo…

lo…

Mala maña #5

Relacionada con la anterior, no suelo escribir reseñas porque alimentarían la maquinaria del más, más, más y sus habitantes, pequeños duendes mandones con voces que solo oigo yo. A estos últimos los conozco bien, pretenden sitiarme y que haga lo que me ordenan.

Intentaré explicarme mejor; mientras queramos seguir leyendo más y sobre todo a mayor velocidad, para poder publicar sobre ello en redes sociales, el enfoque sigue siendo el mismo: los demás y no nuestro disfrute del verbo leer.

Como en 2018, cuando se publicó este libro, Prosa Ojerosa no existía y yo no seguía tantas cuentas sobre libros en Instagram, desconozco si en su momento hubo o no hubo hype. Tiene su encanto vivir la emoción de algo a destiempo y sin saber si otrxs lo consideraron digno de dicha excitación.

Mala maña #6

Mi propio hype es suficiente hype.

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Para finalizar esto que sigue sin ser una reseña, decirte que me vuelven loca, en el mejor de los sentidos, los conflictos históricos, sobre todo bélicos, narrados desde la perspectiva de las mujeres y más, si como el de Burns se trata de una mujer de 18 años hablando en círculos, representando su normalidad de manera tan cruda, porque son pequeñas joyas no tan fáciles de encontrar. Y es una de las razones por las que empecé esta suscripción.

“No era evidente que estuviera infringiendo nada, así que tal vez yo hubiera vuelto a equivocarme y él no infringiese nada. Sin embargo, mientras me hablaba, a pesar de mi confusión, supe que jamás debía subirme a uno de sus coches y que esa era una conclusión crucial (…) Mientras tanto, seguía ahí plantada, en el territorio de las cosas fingidas y las cosas sin enunciar de forma clara, y en esa zona por donde las personas no solo debían apresurarse, sino que deberían plantearse no pisar jamás. No obstante, allí estaba yo, en esa zona. Y él también estaba allí, y para entonces estaba tan nerviosa que había alcanzado ese estado de agitación emocional que casi podía causar fracturas psíquicas y en el que de pronto yo podía soltar un <<¡No!>> o <<¡Vete a tomar por el culo!>> o echarme a gritar o vete a saber qué. Pero lo que sucedió fue que aparecieron más hombres.”

Anna Burns

¿Tu también tienes “malas mañas”de leer?  y por último, ¿de verdad te pensabas que no iba a darte ninguna cita?

Prosa Ojerosa

11 comentarios en “Las malas mañas”

  1. Hola hermosa.
    Leerte siempre es un regalo… creo que ya te lo había dicho. Quizá no por acá.
    Yo leo en cualquier tipo de formato, aunque literatura prefiero en papel porque subrayo, escribo, dibujo…. amo hacer más míos los libros o mejor, sus historias.
    Lo de googlear… siempre me detengo en algo que me interesa, que desconozco o me genera curiosidad y googleo como una niña glotona.
    Nunca me ha gustado escribir reseñas porque me siento esclava del calendario editorial, aunque un tiempo quise hacer «reseñas a destiempo». Durante mucho tiempo hice entrevistas a escritores y eso sí que me encantaba.

    1. ¡Jajaja! me encanta lo de googlear como una niña glotona. Ese hambre de preguntas es lo mejor… que nunca se te acabe.
      Por otro lado, «reseñas a destiempo» es un gran titular, por si no te lo ha dicho nadie hoy, tienes maravillosas ideas en esa cabeza. <3
      Un abrazo, querida.

  2. Gracias por tus publicaciones. Siempre invitan a la reflexión y nos regalas diferentes maneras de ver las cosas. A mí también me encanta subrayar los libros que leo. Hubo una época que siempre cogía libros de la biblioteca, época estudiantil con poco presupuesto económico para gastar en libros, y lo que hacía era apuntarme los textos en una hoja aparte, un cuaderno, dejar en algún lado eso que resonaba conmigo. Otra época que empecé a comprar libros en papel, y ahí ya tuve el privilegio de subrayar en el propio texto, en el libro. Y ahora, me encuentro en la época de subrayar en ebook, nuevo descubrimiento, me regalé ese aparatito y la verdad que me estoy acostumbrando a lo de sostener un libro de otra manera, en digital, subrayar en digital. Lo de googlear, como has resonado, conocer más sobre lo que estás leyendo, es un (casi) deber, especialmente a las personas curiosas por naturaleza (jeje). Tras leerte también me has invitado a reflexionar en leer con lentitud, es cierto, que cuando ves tanta cantidad de libros, a veces de manera automática te entran ganas de «devorar» libros, conocer nuevas historias, aprender cosas diferentes. Pero ahí es donde llega nuestra consciencia, desde que lugar leo, y como leo. Preguntarnos esto creo que nos puede ayudar a no entrar en el círculo vicioso, de estar siempre haciendo algo, en el circulo de la productividad. Un abrazo

    1. Muchas gracias, Paula, gracias a ti por dedicar el tiempo y buscar el momento adecuado también para reflexionar. También tengo cuadernos con notas de los libros que no puedo subrayar, muchos de esos cuadernos alimentan estas publicaciones, no sé si son excusas para tener más cuadernos ¡jaja!, porque también amo la papelería.
      También te diré que devorar libros es un gran placer y que no pretendo disuadir a nadie de que lo haga, solo quería poner la pregunta un poco provocativa porque cuando me ha parecido que voy lento y me está «molestando» me pregunto siempre el por qué. Pero esa es mi verdad… no la del todo el mundo.
      ¡Un abrazo y de nuevo gracias por reflexionar conmigo!

  3. Siempre es un encanto leerte, me siento feliz de que me acompañes en un día un tanto gris desde el alma. Mañas, también tengo muchas, por nombrar una, leer varios libros al mismo tiempo… Escribir de ellos también es una maña pero definitivamente hoy en día puedo decir que los gozo y me alejo de ese mas mas, un día a la vez. Abrazo Adri, espero pronto poder tener mi suscripción desde Francia.

    1. Feliz me quedo de que la tecnología me permita acompañarte en un día así. Gozar la actividad nos mantiene volviendo a ella, así que, esa es la manera.
      ¡Buenas noticias! Ya puedes tener la suscripción en Francia, te escribiré un mensajito para explicártelo en detalle.

  4. Actualmente, he llegado a tal punto dónde me pregunto POR QUÉ me da tanta satisfacción «tachar» un libro, película, documental o artículo de mi «lista de cosas a las que DEBO echar un vistazo y estudiar». Todavía no he llegado a una respuesta que aclare todas mis dudas, pero sin duda leer cosas así ayudan (y lo leo lento, lo releo muy lento y me paro en las frases que me gustan tanto que tengo que dejar espacio mental para que se aposenten).
    Peco de querer tachar rápido, pasando superficialmente por «la materia», y eso me entristece. Probablemente, me lea muy a menudo esta entrada, ya que creo que me puede ayudar a recordar lo que se disfruta haciendo las cosas lentamente.

    ¡GRACIAS LENTAS!

    1. Pero ¿quién nos quita lo bailao’ de hacer listas interminables de cosas que no podemos agotar? ¡Nadie! Todo tiene su son y su compás. Tú lo sabes bien 😉
      Te deseo un fin de semana lento donde te des el gusto de saborear todo lo que te apetezca y tan despacio como quieras.
      Gracias a ti, Iby.

  5. Le tengo mucho cariño a los libros, como objeto, como cosa perfecta y bonita, y por eso, aunque habiéndolos comprado o ser de mi propiedad, me da como penita tacharlos o subrayarlos. Por eso, antes de que tener uno de esos móviles con cámara, lo que hacía era apuntar en una libreta, «»tal cosa» p.p 82″…. y aquello era un engorro y un fastidio, pero también prolongaba el gustazo de leer. Ahora hago fotos de aquel párrafo que casi nunca vuelvo a ver, pensando en que lo voy a postear y a compartir, pero aquello, ahora, también me parece un fastidio muchas veces. A veces, me digo que he de volver a mis mañas low-tech.

    Antes leía mucho, muy rápido y mal. Ahora leo menos, más lento y (quiero creer) mejor… !Ay! va a ser que el leer, la edad, y el folleteo tiene más de una cosa en común… jajajaja (río por no llorar)…

    1. Te entiendo tantísimo. Por mucho tiempo no subrayé ningún libro porque no los quería dañar y también me planteo el acto de «mini ego» que es poseerlos y marcar de forma tan definitiva nuestras preferencias «spoileando» a la próxima persona que lea de ese libro también, ya que si de algo podemos estar seguros es de que eso pasará porque no nos los llevamos a la tumba. Pero no sé, un día me fastidié de racionalizar tanto eso que en el fondo quería hacer … y creo que ya no puedo volver atrás. ¡jaja! Esa es la historia… pero COMPRENDO.
      Lo de los cuadernos «tal cosa» p.p.82 también TELOTENGO y son mis tipos de cuaderno favorito porque básicamente contienen toda la sabiduría condensada. En cuanto a lo de las fotos que me comentas, mi salvación ha sido Google Keep como te dije, para guardarlas todas juntas y que sea más rápido, así no las tendrás desperdigadas con el resto de fotos del móvil.
      ¡Jajaja! con respecto a lo último… a mí siempre me ha parecido que lees maravillosamente, si ahora es mejor, olé <3

  6. Me encanta ❤️ A veces estoy leyendo y pierdo el hilo, mi cabeza está en otro sitio, pero mis ojos siguen la línea de las palabras… Entonces, intento obligarme a concentrarme en lo que estoy haciendo, a saborear lo que estoy leyendo, que es el verdadero placer. Peco de esta falta de atención en casi todo y creo que es un síntoma más de ese «más, más» del que tan bien hablas.
    Gracias por hacernos reflexionar sobre algo tan bonito e importante como lo es leer.

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